Boxeo cuarentón: golpe directo al calendario
Septiembre 5, 2010 by Daniel Romero
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En un mes y medio más, el boxeador estadounidense Evander Holyfield apagará 48 velitas. Casi medio siglo de existencia, de los cuales 26 han sido de una prolífica carrera arriba del ring, desde su gran aparición en los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1984, cuando obtuvo la medalla de bronce en la categoría semipesado, logro tras la cual comenzó su incursión en el profesionalismo.
Pero lejos de evocar su vida pugilística desde el recuerdo, Holyfield se plantea desde el presente, esquivando los años como si estuviera sobre el cuadrilátero, para conectar sus potentes disparos directo a la incredulidad del medio, que si bien lo reconoce como uno de los mejores en la historia, deja escaso margen a “patriadas” como la de atreverse a seguir en la dura competencia pese a lo que dice su carné. Aunque tratándose de una figura de su estatura, nadie por ahora se atreve a dictar sentencias tajantes.
Bordeando el medio siglo, para la gran mayoría de los deportistas de elite sus mejores momentos son parte de un pasado remoto. Esto porque en la medida que los años transcurren el cuerpo ya no responde como antes, los movimientos y la velocidad se dificultan y la resistencia disminuye. Lo peor es que la evidencia de este proceso queda expuesta sin contemplaciones ante las nuevas generaciones. Es más, en la mayoría de las actividades deportivas, el ocaso comienza a los 30.
Pero justamente las excepciones están, en especial en el boxeo, que paradójicamente, pese a ser por definición una actividad eminentemente física, permite que viejas glorias “resuciten” buscando reverdecer laureles. Lo atestiguan con distintos resultados casos emblemáticos de boxeadores como Thomas Hearns y George Foreman, entre otros a nivel planetario, y a este lado del mundo el legendario Martín Vargas, que se atrevieron a desafiar los designios del tiempo cuando la mesura y el sentido común les aconsejaban mantenerse en la parte externa de las cuerdas.
El límite es a los 40
“En el boxeo es fácil hacer que se den este tipo de situaciones”, dice el periodista Eduardo Bruna, probablemente una de las voces más autorizadas en Chile para hablar del deporte de los golpes al mentón. No obstante, aclara que hay mucho de negocio en todo esto, no tanto de los boxeadores como de su entorno. “Sólo le traen (al boxeador) el rival justo que no le hará daño, lo que pasó con Martín Vargas en su vuelta”, aclara el Premio Nacional de Periodismo Deportivo.
“En pesos pesados la edad para volver no debería ser más allá de los 40 años, a esa edad se puede disimular aún la edad, porque es más potencia que velocidad, pero se pueden defender ante rivales mediocres, más aún con la mediocridad actual del boxeo en el mundo”, agrega Bruna, quien recuerda que, “por ejemplo, Joe Louis volvió y lo agarró Rocky Marciano y casi lo mató, pese a que en su mejor momento Louis lo habría paseado”.
Eso sí, a Holyfield le da un crédito mayor porque dice que “de verdad fue un gran boxeador, técnicamente muy superior al resto, uno de los mejores”, aunque matiza sus dichos a la hora de hablar que, como en el caso de dicho púgil, desee pelear un título del mundo de verdad. “Eso es otra cosa”, puntualiza Bruna.
En tanto, para el médico Rodolfo Rodríguez, ex doctor de la Federación de Boxeo de nuestro país, no es llegar y subir a un ex boxeador al ring, más allá del rival de turno. “En caso de boxeadores de tan avanzada edad, habría que evaluar en cada caso como está su actividad metabólica”, dice el profesional, quien admite que casos como ese no se dan muy seguidos en nuestro país y que al menos a él, no le ha tocado verlo personalmente.
Como Holyfield, “a los 48 años hay factores de riesgo donde el sólo entrenamiento de un boxeador representa una actividad muy intensa. Por lo tanto, el mencionado deportista debería someterse a exámenes cardiovasculares, metabólicos y neurológicos”, aporta y agrega que “de todas maneras no es muy recomendable que a esa edad se practique un deporte como ese, por el desgaste que implica subirse al cuadrilátero”.
Uno en un millón
Francisco Pinto, técnico nacional de boxeo, opina que el “factor económico es determinante. Les ofrecen volver, pero todo avalado por peleas fáciles, sabiendo que se va a ganar, pero si el boxeador en cuestión llega a pelear por un título o una pelea por el ranking, se va a dar cuenta de cuál es la realidad. Por ejemplo, con Martín Vargas todos saben que fueron peleas arregladas. Yo soy amigo de él, pero estaba claro que fue así”.
El técnico puntualiza que “en boxeo es fundamental, bajo mi punto de vista, la condición física, la velocidad, la agilidad que pueda tener el deportista, la rapidez de los golpes, los elementos de fuerza y eso lo da la juventud. La plenitud de un boxeador en el caso del boxeo olímpico se da entre 20 y 25 años, mientras que el profesionalismo estaría entre 25 y 30”.
“Otra cosas es lo relativo a los hábitos de vida, porque el boxeador después que logra cierto éxito y fama se relaja, entonces lo que falta es el hambre de gloria del comienzo. Según un autor francés, el boxeo es la prostitución masculina del coraje, porque se vende la energía en torno a un combate”, complementa Pinto, quien respecto a Holyfield, se atreve a inferir que “casos como el de él son especiales, son un atleta en un millón, como Roberto ‘Mano de Piedra’ Durán, como George Foreman, contados con los dedos de una mano, que pueden mantenerse en un nivel alto de competencia pese a los años, porque tienen un equipo multidisciplinario detrás, todo un aparataje técnico, no es como ocurre en Chile”.
Finalmente comenta que específicamente en el boxeo “después de los cuarenta las reacciones son más lentas, por eso no es lo mismo pelear a mayor edad, tiene ese riesgo”. //LND
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http://www.lanacion.cl/boxeo-cuarenton-golpe-directo-al-calendario/noticias/2010-09-04/214853.html












