Aitor Eguzkiza -Sacrificio para defender Europa
AITOR ROYO . BURLADA(Diario de Navarra.es)
YA sólo quedan dos días. Las horas pasan, las cruces van ganando espacio en el calendario. Y Aitor Egúzkiza Diego lo sabe. El sábado, Anaitasuna será un polvorín. Él acudirá allí con un único objetivo: defender, por quinta vez, el título de campeón de Europa de K1.
Sobre el ring, le esperará el aspirante. Su nombre lo tiene marcado en rojo: Johan Ha Van. Él es un francés zurdo de 180 centímetros, diez más que el púgil pamplonés. El navarro de 26 años sabe de sus peligros: «No quiero desvelar mi estrategia. Pero él aprovecha su altura y tiene mucho peligro con la rodilla. Yo soy bajo para mi peso, así que tendré que tener especial cuidado «.
Mañana tendrá el pesaje, que siempre es la primera batalla de todo luchador. La báscula tiene que marcar menos de 64″5 kilos. «No quiero saber ni cuánto estoy por encima, el verano aún se nota -bromea, con una sonrisa en el rostro-. Nunca tengo problemas para perder peso», explica.
Seis días a la semana, acude al Gimnasio Kanku, en Burlada. Nada más llegar, calienta y estira los músculos. A continuación hace sombra delante del espejo; práctica que consiste en ensayar las técnicas de lucha. Además, es un buen método para que las articulaciones más específicas del kick boxing acaben de entrar en calor. Luego, procede a hacer circuitos de sacos. Depende del día, están más orientados a la técnica o a la velocidad. «Para mí es muy importante hacer un entrenamiento alterno. Si un día es muy físico, con mucho saco; al siguiente debe ser más estratégico. No puedo quemarme«, señala.
Aitor no es un obseso de la alimentación, pero sí se cuida. Intenta combinar las dosis de carne y verduras. «No cambio mucho las comidas cuando se acerca el combate. Sí es cierto que intento dejar las pastas y el café. Después del pesaje, tomo un poco de pasta para tener más hidratos de carbono», comenta.
En el Kanku su padre y ex campeón mundial de kick boxing, Joxe Vicente, está junto él. Para Aitor es un pilar fundamental en su carrera. «Me conoce mejor que nadie. Dentro del entrenamiento no hace falta que le diga cuando estoy peor, porque hay días que los tienes más bajos. En el combate, se me ocurren cosas que él me dice. Me da mucha confianza saber que a tu lado está alguien que sabe de tus posibilidades. Puedes tener un entrenador que te pida cosas a las que no llegas. Él sabe cuando estoy cansado y yo sólo me adapto a sus consejos», confesó. Pero Aitor no sólo ha aprendido de él. Su madre, Alicia Diego, le enseñó kárate cuando era un niño.
Ingeniero y tímido
Joxe Vicente admira de su hijo la capacidad de sacrificio: «No es un chaval del que tengas que estar encima, él sabe siempre lo que tiene que hacer». Ambos coinciden en que, como luchador, la mejor cualidad de Aitor es que es «muy completo», ya que domina gran variedad de golpes. «Por ello tengo gran capacidad para sorprender, quizá sea mi mayor virtud. No hago dos combates iguales», añadió el actual campeón de Europa. Pero para ser el mejor en el cuadrilátero no sólo hay que dominar el físico y la técnica.
Aitor rompe el tópico del luchador sin inquietudes intelectuales. Es ingeniero de telecomunicaciones y, actualmente, está cursando un máster en Ingeniería Biomédica. «El combate se parece a una partida de ajedrez, tienes que conocer tus bazas y observar al adversario. Es muy psicológico. Sin la cabeza, es muy difícil ganar», admite.
En las distancias cortas se muestra tímido. «No soy de muchas palabras», dice. No obstante, confiesa ser muy nervioso. Sobre el ring, pierde la vergüenza. Su cuerpo se mueve con la ligereza de una pluma. Pero su mente permanece fría y estudiosa. Esperando su momento. Y cuando el rival tiene un descuido…


