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«Al boxeo español le falta una estrella mediática»
La historia de José Ignacio Barruetabeña (Santoña, 1971) es la historia de cómo un enfado, un pronto o la falta de un segundo de reflexión truncaron una carrera. Tras una dolorosa derrota en su casa, en Cantabria, se marchó a Logroño «para desconectar del boxeo» y allí formó una familia y fijó su vida. Campeón de España en siete ocasiones y vencedor del Campeonato del Mundo Hispano, pasó de ser «el Barruetabeña deportista al Barruetabeña persona y empresario» y en la actualidad, además de su negocio inmobiliario, trabaja «como acompañante de seguridad de industriales o gente importante que viene a La Rioja». Haber sido deportista profesional «me ha ayudado en mi vida posterior. Todo el mundo me conoce».Aparte de sus responsabilidades laborales, sigue ligado al boxeo. Dirige un gimnasio situado en una nave del polígono industrial ‘El Carrascal’ de la capital riojana, «con 43 chavales. Viajo con ellos, organizamos veladas…». Del centro del cuadrilátero a la esquina del ‘ring’, ha cambiado los guantes por las manoplas para compartir sus enseñanzas con los jóvenes valores, aunque para Barruetabeña, el porvenir de este deporte es muy poco halagüeño: «veo complicado el futuro del boxeo español. Le falta una estrella mediática. Castillejo pudo serlo, pero no llegó a tanto. Hay que creer en el boxeo, pero si no lo cuidamos un poco…». En ello anda, en mimar un poco al deporte que tanto le ha dado y su próximo objetivo es «activar la escuela municipal de Logroño».
En la capital riojana reside con su mujer, natural de Maliaño, y sus dos hijos -uno de tres años y otro de cuatro meses-. «No me ha ido nada mal aquí, estoy muy contento», asegura, aunque reconoce que para un cántabro, «no ver el mar es duro. Ésto es muy diferente. Tira mucho la tierra y voy a Cantabria siempre que puedo. También me gusta ir a Cabárceno con mis hijos».
Sigue calzándose los guantes «cuando me dejan», para no abandonar la práctica deportiva, aunque el cambio físico es importante. «Ahora estoy por encima de los 100 kilos -mide 1,85-. Estoy fuerte y eso me viene bien también para mi trabajo de guardaespaldas. No estoy gordo. Evidentemente, tampoco estoy tan fino como antes. Ahora como lo que quiero y antes pasaba mucho hambre», asegura entre risas.
Siete títulos de campeón de España del peso Supermedio y campeón del Mundo Hispano en la misma categoría adornan su palmarés. «Sólo me faltó un campeonato de Europa o del Mundo». Ambos los tuvo en su mano como aspirante, pero no pudo conseguirlos. Tan sólo cinco derrotas en catorce años de carrera. Dos de ellas en 2003. La última le dejó anímicamente KO.
EL DIARIO MONTAÑÉS del 16 de marzo de 2003 contó así la última aparición del púgil santoñés: «José Ignacio Barruetabeña cayó noqueado -por primera vez en su carrera- a los treinta segundos del primer asalto por Wilson García, que le conectó un certero croché en la barbilla, en la velada celebrada en la Peña Eguía, que registró una magnífica entrada». Su protagonista relata que después de «un cabreo monumental» por la organización de la velada en la que él disputaba el combate estelar, saltó al cuadrilátero «sin calentar, con mucha rabia y a por el colombiano». El ‘calentón’ le costó caro y esa dolorosa derrota, además, en Cantabria, le hizo apartarse del boxeo. «Me precipité. Podía haber seguido un par de años más y, tal vez, haber hecho algo grande». Quizá haber conseguido un cinturón de campeón de Europa o del Mundo que hubiese puesto la guinda perfecta a su trayectoria deportiva.


