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De Vallecas al cielo

Fuente el mundodeportivo.esCuando Javier Castillejo anunció su retirada a finales de abril el panorama se presentaba muy sombrío en el boxeo español. Pero Gabriel Campillo, un amigo de Vallecas, ha tomado el testigo con una rapidez que nadie esperaba proclamándose campeón del mundo AMB de los semipesados al ganar el pasado sábado a los puntos al argentino Hugo Hernán Garay en Santa Fé. Campillo, al que apodan ‘Chico guapo’, aterrizó ayer en Madrid pero sigue en una nube. «Nada más llegar a Barajas, ducha de champán. Y ya en el barrio no he parado de abrazar y ser abrazado. Esto es un sueño y ojalá pueda mantenerlo», dijo ayer a MD el madrileño de 30 años que se crió en Moratalaz pero que se mudó con su familia a Vallecas siendo aún un niño.

«Soy hijo único y el boxeo ha sido y es el deporte rey en mi casa. Con mi padre nos levantábamos de madrugada para ver el ‘Pressing box’ y a los 17 empecé a ir al gimnasio», explica Campillo. Y dos años después ya era campeón de Madrid y de España amateur. A los 22 pasó a profesional y ha sido campeón de España dos veces del peso supermedio. Después vino la corona europea tras un intento fallido –»robado», precisa Ricardo Sánchez Atocha, su mánager– ante el germano Karo Murat en Alemania.

Una gran oportunidad

Y ahora campeón del mundo. La ocasión la cogieron Gabriel y Ricardo al vuelo. «El argentino buscaba un rival facilón y la pelea no se concretó hasta hace diez días aunque ya hacía un mes que estábamos en negociaciones», añade el campeón. Tuvo que subir de categoría, de 76 a 80 kilos –»así no tuvo problemas para no pasarse de peso», apuntilla Sánchez Atocha– y desde el primer momento lo tuvo claro que la ocasión no había que dejarla pasar.

«Todo boxeador se siente siempre superior a su rival aunque no lo sea. Y con un título mundial en juego, todavía más. Yo conocía a Garay porque peleé en la misma velada, en Alcobendas en 2003, cuando él le ganó a Alejandro Lakatus por KOT en el último asalto. También había visto vídeos de sus combates y cuando llegó la oportunidad yo estaba preparando una pelea de ocho asaltos contra un cubano. Sólo tuve que apretar un poco más la preparación para coger el fondo suficiente para llegar bien a los doce asaltos», explica Gabriel.

Lo pasó mal en los cuatro primeros asaltos. «Es lo que habíamos previsto; si aguantábamos la salida de Garay luego Gabriel podía ir madurándolo», intercede Atocha. Gabriel opina que «el fallo de Garay fue subestimarme. Mi único temor era que me birlasen el combate. Lo tuve dos veces a punto de enviarlo a la lona; hasta temblaba. Y cuando acabó el combate estaba casi seguro de que no me lo iban a dar. Pero, por una vez, los jueces ejercieron de jueces», recuerda feliz el undécimo español campeón del mundo de la historia.

Hace tres años que Sánchez Atocha, histórico preparador que llevó también a Castillejo, lo incorporó a su ‘cuadra’. «Conmigo ha sabido lo que es trabajar en serio. Tiene muchas condiciones y ha ido asimilando el trabajo realizado; todavía tiene margen de mejora. Tiene 30 años y puede crecer hasta los 35, sobre todo teniendo en cuenta que lleva pocos combates (21 de profesional con 18 victorias, seis por KO, dos derrotas, una por KO, y un nulo técnico, en su debut). Nos puede dar muchas alegrías», dice el preparador-mánager.

Atocha le define como «un púgil muy habilidoso; no le pegan porque tiene buena esgrima y un buen baile de piernas. Es zurdo pero mete muy rápido tanto la izquierda como la derecha. Tiene talento y su cabeza está bien amueblada. Con pareja estable, tiene dos niñas, de siete y un año. Se dedica a entrenar y se saca algún ingreso extra dando clases en un gimnasio».

Gabriel añade que Sandra, su pareja, «lleva mi profesión con muchos nervios. Cuando viajo al extranjero no suele acompañarme por motivos laborales, pero cuando boxeo en Madrid (donde ha peleado once veces) siempre está a mi lado. Ahora está comoyo, en una nube que nos puede cambiar la vida. Tengo que asimilarlo, darme tiempo, descansar y después, pensar con calma. No hay prisa para la defensa, tiempo habrá».

Como boxeador reconoce que «me falta pegada aunque poco a poco la voy adquiriendo. Esta carencia la suplo con todo lo demás: velocidad, reflejos, efectividad e inteligencia». Su título europeo de supermedio podría abandonarlo «aunque la última palabra la tiene Atocha», señala el campeón, que tiene dos ídolos boxísticos, Javier Castillejo y Roy Jones Jr. Ahora él puede empezar a convertirse en ídolo.

De momento, es el undécimo campeón del mundo español y el que ha logrado el título en el peso más alto. Ahora sólo piensa en descansar, disfrutar del éxito con los suyos y encarar un futuro que ha empezado a sonreirle.

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