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Por Javi Criado.

LAS BOXEADORAS QUE PELEARON POR SU DERECHO A SER PROFESIONALES

Interesante artículo de como la mujer luchó por sus derechos de poder boxear profesionalmente en un mundo en el que “eso del boxeo” era cosa de hombres. (artículo extraído de la web Fightland)

El presidente de la Comisión, Edwin Dooley, admitió que creía que otorgarle licencia a una mujer “degradaría la imagen del deporte como la ‘forma varonil de defensa personal'”.

 

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En octubre de 1974, en la Comisión Atlética del Estado de Nueva York, Marian “Tyger” Trimiar y Jackie Tonawanda aplicaron para obtener una licencia profesional. Las mujeres supuestamente fueron recibidas con risas mientras pasaban por un proceso rutinario de aplicación para los hombres. A pesar de los comentarios sarcásticos de algunos hombres en la audiencia, Tyger y Jackie estaban emocionadas, siendo las chicas que recibían sus solicitudes y dijeron elocuentemente “aquí es donde empezamos”. Pero no sería un camino fácil para Jackie, Tyger o cualquier otra mujer que buscaba volverse profesional en los 70. La Comisión Atlética del Estado de Nevada le negó la solicitud a ambas, citando la Regla 205.15 que decía “Ninguna mujer podrá tener una licencia como boxeadora o licencia para competir en ninguna exhibición de lucha con hombres”.

Esta es la historia de cómo Jackie y Tyger pelearon por sus licencias mientras eran atacadas por el sexismo institucional y crónico y el racismo.

La Comisión Atlética del Estado de Nueva York declaró que la batalla había terminado pero Jackie no había terminado con su misión de competir profesionalmente. Jackie solicitó la intervención y ayuda de la Comisión de Derechos Humanos en Nueva York, quejándose de que no recibir licencia profesional, la junta le quitó su habilidad de ganarse la vida. Las palabras de Dooley fueron parte de la demanda que Jackie Tonowanda llevó a la corte, misma que según ella le ayudaría en el caso.

Dooley declaró que “darle licencia a las mujeres destruiría la imagen que atrae a los fans del boxeo y desprestigiaría el boxeo profesional”. También dijo que la responsabilidad de la Comisión era proteger a los peleadores y el equipo disponible para las mujeres boxeadoras sería “insuficiente para protegerlas”. Al esconderse detrás de este argumento de seguridad y preocupación por el bienestar de las boxeadoras la comisión le negó la licencia y ambas partes litigaron durante años.

Las mujeres que buscaban licencias de boxeo no se detenían en busca de su derecho a competir. Aunque a mediados de los 70, los estados de Maine y Connecticut y otros más comenzaron a otorgar licencias de boxeo a mujeres, Nueva York se oponía a hacerlo. En 1977, trece estados de los Estados Unidos permitían que las mujeres boxearan, aunque California y Nevada lo hicieron con algunas restricciones: las peleas femeniles se limitaban a cuatro rounds de dos minutos, las peleadoras debían someterse a rigurosas evaluaciones físicas y de salud, y debían firmar una liberación declarando que no estaban embarazadas o menstruando al momento de la pelea. Después de que a Tyger Trimiar, Jackie Tonawanda, y Claire Piniazik, se les negó la licencia, la peleadora Cathy “Cat” Davis concentró sus esfuerzos en levantar la prohibición para las boxeadoras, pero no sin causar controversia.

Cat Davis era una boxeadora peso ligero de 25 años de edad y con catorce victorias y una derrota en su récord. Vivía con su representante Sal Algieri, exboxeador con mala reputación, y ambos trabajaron para crear una federación de boxeo femenil en 1977. Aunque la federación no se formó, la carrera de Cat despegó. Apareció en la portada de la revista The Ring en 1978 bajo el titular, “¿El boxeo femenil está aquí para quedarse?” Cat fue la primera y única mujer en la portada de una revista deportiva hasta Christy Martin que apareció en Sports Illustrated en 1996. La agresiva búsqueda de licencias profesionales de Cat ayudó a Jackie y Tyger en sus batallas, pero no había mucho apoyo entre ellas. Cat era rubia, delgada y encajaba en el estereotipo de una chica bonita; atraía más atención que Jackie y Tyger, ambas afro-estadounidense.

En 1978, después de muchas demandas, la Comisión de Nueva York al fin acordó otorga licencias profesionales a las boxeadoras. El movimiento histórico fue opacado por el drama entre las que recibieron la licencia. Cuando la Comisión entregó la primera licencia, fue a Cat quien la recibió, no Tyger o Jackie, quienes habían peleado por su derecho años antes que Davis. Y esto dio pie a una disputa entre ellas, especialmente con Tyger, quien retó a Cat a una pelea en la oficina de la Comisión el día que se otorgaron las licencias. Cat respondió, “primero tendrás que aprender a boxear”, y casi se desata una pelea. Aunque algunos sintieron que la disputa fue una jugada para aumentar la atención del público, los representantes de ambas boxeadoras declararon que era real.

Y es fácil entender el disgusto entre Cat y Tyger. Cat era descrita como hermosa y graciosa en artículos, mientras que Tyger y Jackie eran consideradas como amazonas. En un artículo, el escritor Prentis Rogers pregunta su Cat era la “gran esperanza blanca” y de nuevo la compara con Tyger, amazona y afro-estadounidense. Rogers dijo que en la época de Muhammad Ali, la única oportunidad de que un boxeador cumpliera las expectativas y dominara a la raza negra en el boxeo, tal vez estaba en el boxeo femenil. Rogers también alabó la apariencia de Cat, “al pensar en una boxeadora, pienso en mujeres como amazonas llenas de músculos. Pero Davis no es así. Ella luce más como una bailarina de ballet que como una mujer cuya derecha le puede apagar las luces a quince oponentes”.

Claro, la raza era un problema grande en los deportes en Estados Unidos durante los 70. El movimiento en pro de los Derechos Humanos en los 50 y 60, sin duda el movimiento social más grande en el país, fue articulado por el mundo de los deportes a través de varios canales. Muchos estados prohibían peleas interraciales.

Debido a esto, algunos eventos de boxeo y lucha presentaban sólo peleadores afro-estadounidenses o mexicanos. En Cleveland, Ohio, en 1962, un evento de lucha incluyó “cuatro luchadoras negras increíbles”. No es seguro que Cat Davis haya recibido la primera licencia profesional en Nueva York debido al color de su piel, pero no cabe duda de que sus esfuerzos ayudaron a que las Comisiones se mostraran a favor del boxeo femenil. Pero fueron Tyger y Jackie quienes defendieron agresivamente su amor por el pugilismo y convirtieron su pasión en profesión.

 

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