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El trece veces Campeón del Mundo Simón González parapléjico por una caída

Nota prensa:
simon2Por Juan Carlos Álvarez
Simón González libra en el Juan Canalejo de A Coruña el combate más duro de su vida. Nada que ver con los cientos que ha disputado para construir un impresionante palmarés en el que brillan por encima de todo los trece campeonatos del mundo de kickboxing. Su nueva y dramática pelea la protagoniza amarrado a una silla de ruedas y enfrentado a la perspectiva de no volver a caminar debido a la lesión medular que le provocó un accidente doméstico. Pero con la misma determinación que subía afronta su actual situación: «No me voy a quedar en cama lamentándome».

La desgracia se cruzó en su camino

La desgracia se cruzó en el camino de Simón González de la forma más absurda que podía imaginar. A finales del mes de julio se subió un sábado al tejado de su casa de Lavadores para tratar de arreglar las humedades que habían generado las últimas lluvias. Trepó por la escalera cuando el resbalón de una de sus zapatillas le hizo caer desde una altura considerable. Simón cayó de pie, sobre los talones y de inmediato sintió cierta debilidad en las piernas. Se lo llevaron al hospital y en ese momento comenzó el combate más complicado de su vida. Se había roto una vértebra, pero lo más grave era la lesión que sufría su médula. Los médicos le relataron con crudeza la situación: sufre una paraplejia y solo tiene entre un tres y un cinco por ciento de posibilidades de recuperar la sensibilidad en sus piernas. Simón se enfrenta a la perspectiva de verse amarrado de por vida a una silla de ruedas.

Su voz suena enérgica desde la habitación delJuan Canalejo en el que lleva desde finales del mes de julio. Su discurso es todo un ejemplo por el coraje con el que afronta la situación. Cuenta su accidente con tranquilidad, lamenta su suerte, pero no quiere invitar a la lástima y nada parecido: «He tenido muy mala suerte, es una desgracia lo que me ha pasado, pero tengo claro que no me voy a quedar en cama lamentándome ni llorando por lo que me ha pasado. Hay que seguir, luchar y tirar para adelante».

El trece veces campeón del mundo del kickboxing, alguien que no ha conocido la derrota en su carrera profesional, afronta con serenidad la situación: «Solo me queda pelear. A día de hoy sigo sin tener ninguna sensibilidad en las piernas. Me dicen que hay veces en que se recupera al cabo de unos meses y que hay que tener paciencia y calma. Pero no pienso demasiado en eso porque ya me han avisado que las posibilidades de recuperación son de un tres a un cinco por ciento. Son mínimas. Hay que asumir la situación y pensar en que esto no se acaba aquí».

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Sobre el accidente no tiene mucha explicación: «Pura mala suerte. Por culpa del agua resbaló la zapatilla y me caí. Al final son más de noventa kilos y es mucha presión sobre la espalda. Rompí una vértebra, pero lo peor es que al desplazarse dejó tocada la médula. Es lo que me cuentan».

Tipo de conocida fortaleza y que a sus cincuenta años se mantenía en magnífica forma aunque hacía tiempo que ya no competía de forma profesional, se muestra convencido de dar la batalla: «Me conocéis, siempre he sido una persona con el ánimo fuerte. En la vida siempre te encuentras con obstáculos y aunque éste es importante también voy a tratar de superarlo. Hay que tirar para adelante y no perder el tiempo en lamentar lo que me ha pasado. Eso no va a solucionar nada ni va a hacer que me encuentre mejor. Tengo fe en que la cosa pueda ir mejor, que los avances técnicos puedan ayudarme de alguna forma y si no….pues a seguir».

Ahora solo le molesta un poco el corsé que le han puesto tras operarle la vértebra que se había roto en la caída para fijársela con una placa: «Eso me limita un poco, pero por lo demás tengo ganas de hacer cosas y de seguir disfrutando de la vida». Las palabras de Simón asombran por su entereza cuando acaba de pasar un verano dramático ya que el accidente llegó solo nueve días después de que perdiese a uno de sus más estrechos colaboradores. La noticia de su accidente ha dejado conmocionado a su entorno, a los chavales a los que entrena en el gimnasio de la calle Urzáiz. Hace pocas semanas éstos se quedaron impresionados cuando un sábado se les apareció con su silla de ruedas para darles la clase de ese día. Disfrutaba del permiso de fin de semana en el Juan Canalejo y lo primero que hizo fue volver con la gente de su deporte. La prueba de que este combate no tiene pensado perderlo.

´Solo me molesta que me frenan en la rehabilitación´

En todo este proceso solo hay una cosa que ponga especialmente nervioso o tenso a Simón González en estos más de dos meses que lleva en A Coruña y es que no le dejen ir más deprisa en el proceso de rehabilitación.

Desde que comenzase a trabajar con los recuperadores les ha ido apremiando para que las cargas de trabajo sean mayores, pero estos se niegan. Las pautas están marcadas y no quieren saltárselas con nadie. Simón se queja de forma amistosa: «Me frenan. Yo les digo que me dejen hacer más cosas, que he hecho deporte toda mi vida y que aguanto más esfuerzo. Pero no hay forma. Ellos tienen marcado así la recuperación y no todas las personas somos iguales». Pero a Simón no le queda otra que acatar el procedimiento y esperar a que la situación cambie».

Compañero

En el Juan Canalejo de A Coruña Simón González tiene como compañero de habitación a Diego, el joven ciclista que sufrió un accidente en el mes de septiembre en el monte Alba y cuyo accidente -provocado por una trampa- ha generado en el mundo del ciclismo gallego. Simón se ha convertido en un importante refuerzo para el chico.

Desde hace semanas el ex campeón del mundo de kickboxing puede salir los fines de semana hacia Vigo donde pasa los sábados y parte del domingo. Allí le ha dado tiempo para entender los problemas que los minusválidos tienen en ocasiones por culpa de las barreras arquitectónicas: «Hay zonas en las que realmente es complicado moverse…» Pero no parece que eso vaya a ser un problema para alguien consciente de que una desgracia se ha cruzado en su camino, pero que no tiene otra salida que «pelear».

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