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La dama del cuadrilatero


J. Mario Loeches
Una chica guapa, de rostro angelical, atractiva y con una voz dulce. No son los atributos que alguien pueda esperarse de la primera toledana que consigue ser Campeona de España de kick boxing en las categorías amateur y neoprofesional. Aspira a serlo en Profesionales. Lara Martín-Ambrosio Rodríguez (Sonseca, 12-9-1989) intenta abrirse paso a base de golpes en un ecosistema asociado a los hombres. No le importa, le gusta y, sin marcarse un horizonte, sigue dándolo todo cada vez que se sube a un cuadrilátero.
Lara siempre se ha considerado una deportista y, desde muy pequeña, se dedicó en sus ratos libres a jugar al tenis. A los 15 años, la adolescencia, se alejó de la actividad física hasta que su hermano le animó a hacer kick boxing. «Nunca me había pegado con nadie, pero me apunté para aprender a defenderme. No tenía ninguna expectativa, lo hice para complementar, pero a los tres meses mi entrenador me propuso entrar en el equipo de competición», recuerda.
Desde entonces, Miguel Ángel Rangel, campeón de España profesional y natural de Camarenilla, se ha convertido en su benefactor. Él supervisa las más de tres horas de entrenamiento diarias que las sonseca emplea de lunes a viernes. Es su principal asesor y el que le indica cuándo debe dar un paso en esta aventura. «Me conoce más que yo a mí misma y es quien me marca los plazos», reconoce. En su agenda está el posible asalto al Nacional en categoría profesional para el próximo verano, aunque tiene que compaginar los entrenamientos con los estudios de 4º de Ciencias del Deporte y una beca de media jornada en Fisiología del Ejercicio.
A los 17 años comenzó a entrar al ‘ring’ para pelear con sus contrincantes y, rápidamente, se forjó un currículo espectacular que luce nueve triunfos, dos nulos y una derrota en una docena de combates. Para lograr el siguiente objetivo, Lara cree que «necesito más rodaje para medirme a gente con más nombre». Si pasa a Profesionales, podrá pelear contra púgiles extranjeras como «las belgas o las holandesas, que son chicas muy buenas».
Sin embargo, la escalada nunca es sencilla. Lo primero que se encontró la toledana fueron los tópicos que un deporte como el kick boxing lleva impregnados. «La gente se cree que esto es muy violento y cuando me veían subirme a pelear podía escuchar ‘¿dónde va ésta?’, porque soy delgadita y alta», explica Lara, que insiste en que «me he peleado con chicas de toda España y no he tenido ningún problema. Es lógico que lo demos todo cuando suena la campana, pero siempre hay respeto y puedo decir que he hecho buenas amigas».
Su familia nunca fue una interferencia, «se lo expliqué y me apoyaron desde el primer momento, aunque son conscientes de que es un deporte en el que te puedes lesionar y hacer daño. Mi madre lo pasa peor que mi padre, pero vienen a verme a los combates siempre que pueden».
Lo que no quiere marcarse Lara Martín es un techo. «Donde llegue, he llegado, lo que tengo claro es que no pienso parar y sigo con la toda la ilusión del primer día», responde. El pasado domingo subió un peldaño más en su preparación enfrentándose a la malagueña Aovafit Al Kallachi, a la que ganó a los puntos en el improvisado ‘ring’ de Toletum. «La pelea tenía que ser en 58 kilos y yo normalmente estoy en 60, así que debí bajar peso y llegué muy debilitada», explica la sonsecana, que aún así estuvo a punto de dejar KO a su rival en el tercer asalto.
La siguiente cita la tiene el 5 de marzo en Navalcarnero, en la que será su tercer combate en neoprofesional. El 9 de abril estará peleando en Ciudad Real, probablemente su última pelea antes de enrolarse en medir fuerzas con las mejores profesionales españolas.

http://www.latribunadetoledo.es/noticia.cfm/Deportes/20110216/dama/cuadrilatero/ACFEC083-E31D-E313-B369A5EFD417FC2B

Daniel Romero

Daniel Romero apasionado de los deportes de contacto y fundador de SpaceBoxing.

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