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Loren Bélgica y Holanda por un sueño: el kickboxing

Lorenzo Javier Jorge tiene 25 años y un vasto currículum deportivo. Más conocido en el mundillo como ‘Loren’, este tinerfeño es tricampeón español, campeón europeo y campeón del mundo de kickboxing, títulos que le han otorgado diversas federaciones internacionales de esta disciplina.

Pero a Loren le quedan todavía galardones por los que luchar. Con ese objetivo vive con pocos recursos económicos entre Bruselas (Bélgica) y Breda, ciudad holandesa a la que se desplaza dos días a la semana para entrenarse en uno de los mejores centros deportivos de Europa, el Super Pro Gym, donde sólo admiten a los profesionales que consideran con mayor futuro.

Mantuvo su primer contacto con las artes marciales cuando era niño. Su padre fue cinturón negro y profesor de kárate y le inculcó la disciplina que ahora tanto necesita para triunfar en el kickboxing. También su hermano ha seguido sus pasos y sobresale en este deporte. “Mi madre prefiere no vernos combatir”, asegura.

A pesar de que presenciar una lucha de kickboxing puede herir sensibilidades por la violencia aparente de los combatientes, Loren defiende la complejidad que entraña su profesión. “Para practicar este deporte hacen falta una disciplina y mentalidad fuertes. Se necesita una buena estrategia, una capacidad física muy grande, resistencia muscular y una técnica depurada. La persona con la que compites es tan profesional como tú y se hace muy difícil”, explica.

Por supuesto, “hay tener una cierta agresividad sobre el ring, pero siempre sobre el ring”, subraya Loren. Para demostrar sus convicciones, se desplazará a Tenerife en julio del próximo año y, en el pabellón de La Laguna que lleva su nombre, formará parte del campus ‘Kickboxing contra la obesidad infantil’, en el que enseñará a los más pequeños la importancia del deporte para la salud y la forma de expresar la agresividad a través de él. Loren cree que los jóvenes en Canarias tienen problemas con la violencia y no llevan una alimentación sana, por lo que intentará integrar ambos conflictos y que “los niños crezcan concienciados con esto. Si tú quieres pelear, vamos al ring”, reta.

DIFICULTADES ECONÓMICAS

Lo que gana con cada combate le permite sostenerse económicamente durante algún tiempo, aunque debe ser muy cauteloso y sólo gasta lo necesario. “A veces llego tan justo a fin de mes que pienso en volverme a Tenerife, pero luego me convenzo de que poco a poco las cosas están yendo mejor. Me lo tomo con mucha calma. Todo va llegando con paciencia. Es mejor estar tranquilo y esperar el momento y en estos deportes hay que arriesgarse”, dice este luchador nato.

Al llegar a Bruselas tenía la esperanza de dar con un pariente suyo, pero resultó que para entonces ya no vivía en la capital belga. Fueron clave para sus inicios en el extranjero la hospitalidad y solidaridad que rápidamente demostraron sus compañeros de equipo. “Me han acogido en su propia casa y no he tenido que afrontar el gasto mayor, que es el de pagar un alquiler”, indica. En este momento cuenta con el apoyo de su técnico en Breda y de su preparador físico en Bruselas, Carlos Pérez, propietario del gimnasio Fire Gym, donde Loren se ejercita los días de la semana que no pasa en Holanda.

Tras ganar el campeonato del mundo, contó con una subvención de la consejería de Deportes del Cabildo tinerfeño y en la actualidad, mantiene contactos con varios sponsors que no se lo ponen fácil. “Me preguntan: ¿Estás en algo importante? A lo que respondo: No, estoy en el camino y si no me ayudas ahora, no voy a llegar”, cuenta.

A esa meta a la que quiere llegar Loren se llama torneo de K-1 y se disputa en Japón, país donde nació su deporte. Esa competición “es la más dura. Se puede decir que es la NBA del kickboxing. Es una eliminatoria en la que comienzan ocho luchadores y en la que sólo puede quedar uno. Todo eso en la misma noche. Allí es donde se obtiene más dinero, fama y repercusión a nivel internacional”.

Para este evento está aumentando su forma física, pretende llegar a los 95 kilos y competir con ese peso.
Ningún otro español ha logrado siquiera pisar el cuadrilátero del K-1 japonés. “A ver si con mucho trabajo consigo por lo menos ser el primero en subirme al ring y motivar a otros españoles a que hagan lo mismo. Ojalá sea otro canario el que vuelva a intentarlo”, sueña.

De camino a su mayor objetivo, Loren peleará en otras citas importantes. Está a punto de conseguir participar en la competición ‘Best of the East’ y tiene otro reto en el que necesitará también hacer gala de su disciplina deportiva: los idiomas.
fuente:http://canarias24horas.com/index.php/2009100367618/deportes/una-vida-entre-belgica-y-holanda-por-un-sueno-el-kickboxing.html

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