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Mario Vega, de Agaete a Bangkok

Por Javier Criado.

Mario Vega, de Agaete a Bangkok

Articulo extraído de la web http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=324078

 

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Tiene una historia fascinante Mario Vega (Las Palmas de Gran Canaria, 1972). Lo que empezó como curiosidad infantil por las artes marciales acabó convirtiéndose en su eje vital. Hoy es una de las referencias mundiales del muay-thai después de una instrucción ejemplar en los campos de entrenamiento de Tailandia.

Como cualquier niño, Mario Vega se vio con 6 años practicando yudo. Pero a diferencia de la mayoría, la disciplina caló tan hondo en él que , en plena adolescencia, acabó en The Jet Center de Los Ángeles, meca mundial del kick boxing.

En Estados Unidos tuvo un flechazo al descubrir el muay-thai. «Me quedé enamorado del arte tailandés», explica. Fue el principio de todo. Al regresar a España conoció a Surachai Sirisute, una eminencia en el gremio y que le cambió el destino. «Con él acabé directamente en Bangkok, hasta un total de siete años. Tuve experiencias maravillosas», resume.

Allí, Vega perfeccionó su formación y ejerció de maestro, siendo pionero en residir en la cuna de esta disciplina e integrarse como un nativo más. Habla perfectamente el idioma, allí es respetado por las grandes autoridades del deporte y hasta tuvo incursiones cinematográficas por la fama que alcanzó. «Estando en un campo de entrenamiento, a unos productores les gustó mi manera de trabajar y me ofrecieron la posibilidad de hacer un corto en Australia, The Ultimate Weapon. Firmé un contrato con ellos de diez años, y hace tres participé en Blood Money, junto a Pitbull, el famoso cantante, rodada entre Hong Kong, Australia y Miami», detalla.
Único extranjero en el Comité Nacional de Grados de Tailandia, protagonizó exhibiciones privadas para dirigentes políticos y ha tutelado la carrera de figuras de primer nivel como Anuwat Kaewsamrit, cuya popularidad en Tailandia es equiparable a la de Messi o Cristiano Ronaldo. «Kaewsamrit es el nombre del gimnasio, pero se utiliza como apellido. Es uno de los usos del muay-thai», razona.

A su vuelta a casa, Mario Vega fundó su propia escuela y ha seguido acompañado por un halo especial atendiendo a su cualificación privilegiada. «Formo parte de un tribunal de cuatro personas a nivel estatal para dirigir este deporte y mi función es formar a instructores en toda España. Soy el director técnico, el que firma los grados. Y, aunque no me gusta sacar pecho porque me considero una persona humilde, tengo que decir que en el 99% de los gimnasios que hay repartidos por el país hay monitores que fueron alumnos míos. He dado seminarios en Ciudad Real, Alicante, Barcelona, Madrid, Málaga… Me llaman de todas partes», apunta. Y en agosto hace un curso especial en Gran Canaria al que acude gente de toda Europa. Su desafío es que sus alumnos «disfruten practicando un arte único y que es adaptable a todo tipo de personas».

Como no podía ser menos, desde su cuartel general en Gran Canaria ya han salido campeones de España y de Europa. «Somos la primera potencia de España en esta disciplina después de muchos años de trabajo y sacrificio», sentencia orgulloso.

El gimnasio de Mario Vega está enclavado en la calle Rafael García Pérez, número 17 (Miller Bajo). Hay entrenamientos a diario y tiene proyectos en mente para democratizar la práctica de su especialidad. «Queremos empezar con el muay-thai infantil, en el que no se golpean en la cara y van totalmente protegidos en el pecho. Es mucho más seguro que artes tradicionales como el taekwondo o el kárate que sí se golpean en la cara. Tenemos la idea de meterlo en los colegios, amparados por la Consejería de Educación. Los niños son el futuro», subraya. Todos los interesados en formar parte del alumnado de Mario Vega pueden acercarse directamente al centro deportivo o realizar consultas en el número de teléfono habilitado para tal fin: 663585792.

Vega reconoce que el desconocimiento y la ignorancia han dado muy mala publicidad a una disciplina cuya naturaleza es pacífica: «Hablamos de un arte marcial tradicional que no es violento. Violenta es la persona que lo practica con esa intención. Su esencia es opuesta al daño como mucha gente quiere ver. Tiene más de 2.000 años de existencia, se hizo para la defensa del pueblo tailandés, un pueblo muy pacífico. De hecho, siempre se incluyen rituales de bienvenida al adversario. Lo primero, por encima del resultado, es el respeto».

 

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