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PIONEROS DEL BOXEO EN NICARAGUA


Más de treinta años después del béisbol, el boxeo se introdujo en Nicaragua a principios de los años 20. No sólo el profesional, aún incipiente, sino el bufo (como una pelea entre “Colevaca” y un supersticioso blufileño de color) y el llamado “preliminarista”: peleas de jóvenes aficionados conocidos menos por sus nombres que por sus apodos: “Cocoroca”, “Saliva”, “Dempsey”, “Eddie Polo”, “Alcarabán”, “Caracol”, “Paparapa”, “Cebolla”, “Sopla-moco” y “Coto”.
Tex Ramírez: principal promotor
José Santos Ramírez H. (Tex Ramírez) era entonces en Managua “el famoso mantenedor de los deportes”. A su iniciativa, el estadio de La Momotombo comenzó a cercarse desde 1917, año en que editó además un pionero periódico deportivo: El Field. Con su sobrenombre, emulaba a Tex Rickard, empresario famoso por el montaje de Nueva York de las peleas millonarias del californiano Jack Dempsey contra el francés George Carpentier (1921) y el argentino Luis Ángel Firpo (1923).

Ese año Ramírez dirigió al “Club Bóer”, conjunto que llevó en 1924 de gira victoriosa a San Salvador; y formó la primera selección nacional en diciembre del mismo año. Gracias a él, Nicaragua obtendría su primer triunfo en Centroamérica: la Copa Olímpica en San José, Costa Rica, derrotando en dos juegos seguidos a los yanques de la Zona del Canal (7 a 2 y 6 a 3) y a los ticos (6 a1), el 1, 2 y 4 de enero de 1925 respectivamente.
Ofilio Simonson y “El Coyote”
En cuanto al boxeo, la primera noticia corresponde a la tarde del domingo 16 de septiembre de 1923, en el ring de La Momotombo (donde se construiría el Granero Nacional), cuando el pugilista Ofilio Ruiz Simonson “Robustiano” disputó el campeonato nacional de boxeo a Enrique Leal, de Managua, en 10 rounds.

Simonson había protagonizado con “El Coyote” el primer encuentro de boxeo en público, probablemente en 1922; pero de inmediato se ausentó del ring, retornando como preliminarista y saliendo siempre triunfante. En su pelea con Rosendo Rubí demostró poseer un enorme corazón combativo: al estar al borde del K.O. logró recuperarse y ganar por puntos. Se distinguía por su agresividad, resistencia y potente golpe de derecha al cuerpo. Años después, en San Francisco, California, se cree que Simonson intercambió golpes de exhibición con el veterano Dempsey.
Enrique Leal, primer campeón
Debido al riguroso entrenamiento de ambos, el match se esperaba interesante. Y Leal se impuso. Anteriormente, había triunfado sobre el voluminoso Romilio Beteta, de 180 libras; Leal, en cambio, apenas llegaba a las 136. Pero, moviéndose como un bailarín, ganó el combate anunciado con carteles dibujados por Castillo Will y colgados de los postes de luz. Tex Ramírez fue el promotor.

A raíz de su victoria sobre Simonson, el campeón Leal se marchó a una hacienda para entrenar y volver a luchar, esta vez, con el pugilista leonés Rosendo Rubí el 30 de septiembre y mantuvo su corona. Pero Francisco Ríos lo derrotó en noviembre de 1923 por knock-out en el sexto round.
“Pancho” Ríos –el nuevo campeón- y su Buick
Ríos pesaba 137 libras y medía 5 pies y 8 pulgadas. Nacido en 1900, frisaba en los 23 años. Tres eran sus entrenadores: Romilio Beteta, José García y Gonzalo Turcios. Durante una hora y media, por la mañana, corría. Tenía algún tiempo de haber presenciado la victoria de Enrique Leal sobre el granadino Peugnet. Había sido muy amigo del ex campeón Leal en la niñez y recordaba varias riñas con él, saliendo siempre victorioso; naturalmente se creía capaz de retarlo y ganarle, como lo hizo. También le ganó a Simonson, habiendo recibido 65 córdobas de la Junta de Beneficencia, el 30 de diciembre de 1923.

Pero a Ríos le producía más su carro Buick como taxi y se retiró del ring. Según otro boxeador, Napoleón Delgado “Chaparrón”, Leal era el mejor de los colegas, aunque hubiese sido derrotado por Ríos, asegurando que aquél, en una nueva pelea, rescataría el título. Realmente, admiraba a Leal desde que lo vio en La Momotombo vencer en el primer round al turco Simón del Carmen.
“Chaparrón” y los gringos borrachos
Entonces nació en mí, de repente, un deseo de agarrarme con cualquiera declaró “Chaparrón”, famoso también por dejar tendidos a los gringos borrachos que se topaba por la noche en las polvosas calles de Managua. De 19 años (había nacido en 1902),”Chaparrón” era moreno, de estatura regular, brazos fornidos y de pocas palabras. Se le admiró al vencer en un encuentro preliminar a Julio “Coto”. Más tarde despachó a Ernesto Aguirre “Caimán” en 2, al “Chele” Irías en 6 y a Bill Turcios “Bambafuerte” —un tromponero de pelo chirizo y gran fortaleza— por K.O. técnico en 8 rounds. Pesaba 145 libras en 1923 y 148 en 1926, cuando ya era campeón peso welter. En octubre de ese año, Arsene Lupín afirmó que poseía “un jab izquierdo rápido y constante, respaldado por un punch”. Se le consideraba un notable espécimen de fortaleza física: un quiebra-costillas.

Rosendo Rubí aceptó enfrentarse a “Chaparrón”, en La Momotombo, a 12 rounds. Fue la primera pelea estelar de “Chaparrón”, quien noqueó a Rubí en el cuarto round. Aún estaba éste dormido cuando la cuenta llegó a diez. Las peleas anteriores de “Chaparrón” habían tenido de contrincantes a tres rústicos aficionados. “Malición” era el apodo de uno de ellos: un campesino muy fuerte, con mucho peso y aire de pavorreal. No pasó del primer round. La fulminante derecha de Napoleón Delgado hizo blanco en la quijada de “Malición”, cayendo hacia delante, exactamente como una cepa de plátano, tan fuera de sí que ni siquiera pudo meter las manos para atenuar la caída. El indiote sembró la cara en la lona, rompiéndose boca y nariz.

En su encuentro siguiente, “Chaparrón” despacharía de nuevo en el cuarto round al “Chele” Irías y en los restantes de su vertiginosa carrera a cuantos le respondieron con su mismo estilo. Sólo al granadino Félix Kid Thomas, tan ágil como un gato, no pudo noquear. Thomas pesaba 140 libras y en agosto de 1927 estaba por regresar del extranjero, adonde había partido en busca de nuevos horizontes

Kid Thomas vs. “Chaparrón”
La decisión se la dieron a Thomas dos veces. En la primera pelea, el 22 de marzo de 1926 —a la que asistieron más de tres mil espectadores— fue limpia. Pero en la segunda “Chaparrón” había ganado de hecho. La pelea, pactada a 15 rounds, tuvo lugar en el ring de la Explanada de Tiscapa. En el segundo, Kid Thomas fue derribado por primera vez en su vida. El público quedó estupefacto. A la cuenta de siete, Thomas se levantó completamente groggy, con los ojos vidriosos y sus famosas piernas –que nunca habían flaqueado- negándose a darle sostén.

“Chaparrón” se le lanzó como fiera. Thomas, al verlo venir, se tiró a la lona; quiso incorporarse y, cuando iba a ser atacado, el referee Gustavo Choza (“Carpentier”) se interpuso. “Chaparrón” se dirigió a su esquina. El público le gritó que volviera a la carga. Al intentarlo, ya Thomas estaba recuperado y buscó un clinch. Entonces sonó el gong. Al final, fue declarado vencedor por puntos el tipógrafo Félix Kid Thomas.
Thomas vs. Simonson
A finales de 1926, Thomas era el campeón nacional peso welter. Nunca ha sido derrotado en su carrera pugilística, y esto que es demasiado bajo de estatura y corto de alcance para su peso de 142 libras —escribió entonces Arsene Lupin. Valiente, resistente e indomable, se imponía sobre sus adversarios a fuerza de observación. No ganaba por K.O., sino por la gran agilidad y resistencia demostrada en sus triunfos sobre Urbina, Espinoza, Rubí y Simonson. En el encuentro con éste, Thomas cambió de técnica: en vez de evasivo, se presentó con una pasmosa agresividad y un punch formidable en ambas manos, logrando lesionar varias veces el rostro de su adversario y al principio del duodécimo round le estaban contando a Simonson la fatal cuenta de 10.
Mike Duarte vs. “Chaparrón”
Otro boxeador de la época, Mike Duarte, tenía de manager a Lolo Estrada (Arsene Lupin), como informa Van Buren, seudónimo de un cronista deportivo. A Duarte se le consiguió un buen rival: el negro Williams, quien no se había atrevido a plantarse frente a “Chaparrón”, escondiéndose tras los guantes. De manera que se le concertó una pelea con “Chaparrón”. Un cronista recordó: Duarte, boxeador leonés, ágil y buen pegador. Aparentemente, tenía loco a Chaparrón. En siete rounds le había metido guantes. Golpes iban como de cinco en cinco. Incluso Mike, cogiendo con la mano izquierda la más alta cuerda del ring, había repiqueteado con la derecha la cara de “Chaparrón”. Pero en el octavo “ Chaparrón” zampó la suya al corazón del leonés y éste cayó como fulminado por un rayo. Diez segundos en la lona y a terminar el sueño en su casa.
El match Thomas-Rubí
La Noticia del 14 y 15 de septiembre de 1924 informó: En el ring de La Momotombo Grounds se verificará hoy en la tarde, en conmemoración de la independencia de Centroamérica, el encuentro de boxeo concertado entre el campeón metropolitano Rosendo Rubí y el boxeador granadino Félix Thomas, bien conocidos por nuestro público. Ambos se hallan en buenas condiciones para la pelea. Reina gran entusiasmo por presenciar ese match. El cronista anónimo anunció seis encuentros preliminares de aficionados: Dos luchas de semifondo, una de ellas entre el sparring de “Chaparrón” y Fernando Gamboa, recién llegado de Bluefields.
Duarte vs. Choza y la primera caricatura boxística
Pero no se tienen noticias de los resultados ni de los de la anunciada pelea Thomas-Rubí, aunque puede conjeturarse que fue ganada por el famoso granadino. De la que poseo amplia información es de la protagonizada por Mike Duarte y Gustavo Choza “Carpentier” en abril de 1926 —poco antes de iniciarse la guerra civil de ese año- a la que asistiría escasa concurrencia. Tex Ramírez quedó muy disgustado con los productos de la taquilla —aseguró Arsene Lupin. El ganador de la pelea sería el campeón nacional de peso pluma. El chichigalpino Duarte poseía ese título, pero Choza se lo arrebató gracias al fallo de tres de los jueces (Tomás Martínez, Ramón Morales h. y Porfirio Pérez h.) que lo vieron ganar; pero un juez (Octavio Marín) le adjudicó el triunfo a Duarte. Y Arsene Lupin (J. Dolores Estrada h.) consideró la pelea empatada o, como se decía entonces, “tablas”:
Más resistente Duarte y más agresivo Choza –consignó Lupín en su columna “La Semana Deportiva” de La Noticia Ilustrada. Por primera vez, un encuentro boxístico inspiró dos caricaturas: ambas de Max Duarte acometiendo contra Choza y luego “con la cara que puso al anunciarse el fallo de los árbitros”. El autor de las “instantáneas” era nada menos que Rodrigo Peñalba, entonces de 18 años.
La más antigua fotografía
Seis boxeadores de estos años (Kid Thomas y Battling Espinoza, “Chaparrón y Simonson, Choza y Carlos Solís) aparecen en la más antigua fotografía colectiva de boxeadores nicas publicada en la revista Los Domingos (nº 374, octubre, 1926). Sentado delante de ellos, figura Gustavo Robleto, otro cronista de La Noticia, más humorístico que deportivo. Espinoza había empatado con Thomas y el “Bueycito” Solís era de poderosa resistencia.
Mitchell: famoso pugilista gringo
Finalmente, el 15 de septiembre de 1927, según crónica de Lupín en La Noticia Ilustrada, iba a tener lugar en La Momotombo la pelea del nicaragüense Battling Espinoza con el Battling Red Mitchell: un famoso pugilista gringo, acantonado como marine en Managua, quien durante su carrera boxeril había ganado 11 peleas vía knock out y 3 por decisión; y perdido sólo 3 también por decisión. Esta pelea sabrá despertar el inusitado entusiasmo que en anteriores épocas se experimentó por aquellas memorables peleas Simonson-Thomas y Thomas-“Chaparrón”, la cual cerró con broche de oro la temporada pugilística antes de la guerra pasada.

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