Torres «El tumbaito»
Hace algo más de 17 años, en abril de 1993, José Ignacio Torres Antinao disputó en España el cetro mundial de la categoría pluma de boxeo. Fue derrotado por puntos en un disputado encuentro.
Torres, conocido en el mundo boxeril chileno como «Tumbaíto», asegura que los jueces de aquel encuentro le jugaron una mala pasada. Pero más allá de la realidad objetiva de esa apreciación, lo relevante es que el púgil supo llevar la calidad boxeril de los chilenos a diferentes rincones del orbe.
Y aquel cotejo revistió especial importancia en el contexto de un pronunciamiento oficial del Colegio Médico de Chile, emitido un año antes, que quiso eliminar para siempre el deporte de los puños. La motivación de esa entidad gremial tuvo que ver con los clamores de la controvertida médica María Luisa Cordero, quien protestó majaderamente por la muerte del púgil santiaguino David Ellis en un combate en Coyhaique. La verdad es que nadie pudo demostrar que aquel triste deceso haya tenido que ver directamente con la dinámica boxeril.
historia noble y dolorosa
En aquellos días, los boxeadores Alí Gálvez, Bernardo «Chifeo» Mendoza y los temuquenses «Tumbaíto» Torres e Isaías Carvacho se declararon en huelga de hambre en contra de un dictamen profesional que, fuera de no hacerse cargo de la historia y la especificidad del deporte del boxeo, amenazaba directamente sus fuentes de trabajo.
Y se puede sostener que vencieron por puntos al Colegio Médico, ya que esa entidad no pudo prohibir a sus afiliados la asistencia preventiva y curativa a los deportistas del ring.
José «Tumbaíto» Torres habla con orgullo de los 30 años en que estuvo en los escenarios boxeriles y que se vieron interrumpidos a fines de 1996 cuando se vio sepultado bajo toneladas de escombros en el sector temuquense de San Antonio, cuando participaba en la colocación de tubos de alcantarillado.
Los comentarios periodísticos de entonces enfatizaron que de no mediar la fortaleza física de Torres, obvio correlato de su riguroso cultivo del boxeo, habría perdido la vida en aquella circunstancia.
Una gran pena
La suya es una verdadera devoción por el deporte en que su hermano Luis lo introdujo. Un fervor tamizado por un sórdido dolor: en la misma Navidad de 1976, en circunstancias nunca aclaradas, una patrulla militar terminó con la vida del púgil Luis Torres Antinao, emblemática figura de la Feria Pinto de Temuco. «Tumbaíto» comenta con sorda pena que el proceso judicial aún duerme. Y acota que han sido muchos los abogados que le han mentido al respecto luego de haberle suscitado falsas ilusiones respecto a una respuesta satisfactoria.
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