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Un campeón llamado Ray Júnior

DOMINGO GONZÁLEZ
SANTA CRUZ DE TENERIFE Zebensui García Jiménez (Santa Cruz de Tenerife, 10-5-1986) es el actual campeón de España de boxeo profesional en el peso pluma. Tras tener una notable carrera en el campo amateur, este tinerfeño decidió el año pasado hacer de este deporte su profesión y sólo con ocho combates ya posee el cinturón que le acredita como el número 1 en su peso. De hecho, es el más joven de todos los campeones nacionales.

Hermano de boxeadores, nunca pensó dedicarse a otra cosa que no fuera el pugilismo. «Desde pequeño siempre he tenido como referencias a mis hermanos Ray y Robinson García. Ellos empezaron en el boxeo, a ganar combates, a ir con la selección española y eso es lo que yo veía en mi casa», afirma Zeben, al que también se conoce como Ray Júnior.

Esta historia comienza hace algunos años. La familia García, sin ningún tipo de conexión con el boxeo, vivía en El Sobradillo y allí abrió sus puertas el Gimnasio Martín Díaz. «Estaba debajo de casa y empezaron a ir mis hermanos. Y yo con seis o siete años empecé a entrenarme. Lo hacía más como una diversión que como otra cosa, pero cuando mis hermanos empezaron a ganar títulos, pues me dije que yo también quería boxear», recuerda.

Tampoco olvida su debut sobre un ring: «Fue en el Pabellón Pancho Camurria en el año 2002 y el resultado fue un combate nulo». A partir de ahí, casi una treintena de peleas, con solo tres derrotas. La más dolorosa fue «en un combate en Lanzarote. Lo llevaba bien, pero me hice daño en la mano y no podía pegar. Podía haber tirado la toalla, pero yo no soy así». En contra, las victorias llegaban de todas las maneras posibles. «Soy pegador, pero también puedo llevar un combate al apartado físico o al intercambio de manos», afirma.

Llegados a este punto, Ray Júnior acuerda con sus hermanos pasarse al apartado profesional. «No fue una casualidad. Había llegado a un punto que el campo amateur ya no me daba nada y, gracias al apoyo familiar, pude hacer realidad mi sueño». La oportunidad de su vida le llegó casi de forma anecdótica. «Acababa de salir de una lesión de tobillo, que me mantuvo inactivo más de cuatro meses, cuando me ofrecieron disputar el Campeonato de España ante Kid Puerto Cruz. El aspirante era Julio Vargas, pero se había lesionado y los promotores estaban buscando un rival para esa velada. Yo no estaba al cien por cien, pero me arriesgué sabiendo que Kid Puerto Cruz es un boxeador muy bueno, con un historial muy bueno. Tampoco estaba en mi peso, así que tuve que bajar siete kilos en poco más de dos días, pero luego los recuperé», señala sonriente.

Y saltó la sorpresa. «El combate empezó bien y en el tercer asalto le metí una mano que le hizo mucho daño. Yo noté que estaba tocado y le dije a mi entrenador que en el siguiente podía acabar la pelea. Y él me dijo ´si puedes terminar el combate, hazlo´. Así fue, volví a conectar un par de golpes y gané por KO». Resolver las peleas antes de que acaben es algo que Ray Júnior ya ha hecho en cuatro de sus ocho enfrentamientos en esta nueva etapa en su carrera. La vida le ha cambiado con ese título. El Pancho Camurria se ha convertido en su lugar de trabajo, en su oficina, en su segunda casa. Y su preparación en algo casi que alcanza casi la liturgia de una religión.

Un duro entrenamiento
Un día normal en la vida de Zeben comienza temprano. «A las seis y media de la mañana hago 8 kilómetros de carrera», comenta. Luego, tras dedicarle tiempo a su familia y descansar, a medio día hay una nueva sesión. «Acostumbro a hacer pesas, pero como ejercicio de resistencia, más que otra cosa. Los boxeadores tenemos que controlar el peso y no podemos ganar masa muscular y perder velocidad», explica. Tras comer y volver a descansar, Ray Júnior emprende la tercera fase de su entrenamiento. «Voy al Pancho Camurria y me ejercito durante dos horas. Esa es la parte más divertida, porque haces guantes, hay más gente…» Y así, de lunes a sábado, con el único paréntesis de la tarde de los miércoles. «Los domingos descanso y dedico mi tiempo libre a la familia».

Quienes lo conocen dicen que el campeón tinerfeño es muy abierto, muy dado a la conversación, pero se transforma a la hora de entrenarse. «El boxeo profesional es muy serio y si no estás perfectamente preparado es mejor que no subas al ring», manifiesta. Y para despejar dudas sobre el triunfo ante Kid Puerto Cruz, Zeben le dio la oportunidad a Julio Vargas de luchar por el cetro del peso pluma. «En realidad él era el retador oficial y no quería que nadie pudiera decir que yo gané el título de rebote», asegura.

Ray Júnior y Vargas midieron sus fuerzas en Santa Cruz y las cosas no empezaron bien para el canario: «Me tiró a la lona, pero me pude sobreponer y darle la vuelta a la pelea. Al final, los árbitros me dieron como vencedor por decisión unánime y demostré quién era el campeón». Poco a poco, Zeben fue ganando adeptos. «Reconozco que la gente está conmigo y también se agradece el apoyo que he recibido del Organismo Autónomo de Deportes del Ayuntamiento de Santa Cruz».

Pero el boxeo no es ajeno a los estragos de la crisis y para un chico de 24 años vivir de este deporte es casi un milagro. «El boxeo es un deporte que tiene mala fama, porque solo se destaca lo malo. Yo mismo he visto a chicos que tenían una vida descarriada y que el boxeo les ha permitido volver a el buen camino. Pero hacen falta muchas ayudas. Parece que las noticias buenas, como que haya un campeón de España que ha nacido en Tenerife no son tan buenas noticias y eso te da rabia», señala. Zeben tiene claro que el boxeo «te da muchas cosas: humildad en la vida, te ayuda a ser constante, te enseña a ganar y a perder, la deportividad y un compañerismo que no he visto en otros deportes». Como anécdota, el púgil chicharrero confiesa que muchos de sus amigos han sido rivales suyos entre las cuerdas. «Este es un deporte que es olímpico. Si fuera tan malo como la gente piensa seguro que estaría prohibido. Está claro que hay malos deportistas y managers, pero como en otros deportes, ni más ni menos», dice.

El tema del dopaje es un asunto candente y Zeben García es bastante radical. «El deportista que recurre al dopaje para ganar no merece la pena llamarse deportista. Se está haciendo un grave daño a sí mismo, a sus compañeros y a su deporte. No me gustan los tramposos, ni los que quieren el éxito fácil». También hay malos momentos en la vida de un boxeador profesional. «Las lesiones es lo peor que llevo. La de tobillo que tuve antes de pelear con Kid Puerto Cruz fue muy dura. No podía poner el pie en el suelo, pero iba al gimnasio a ver si podía hacer algo.

Y otro de los temas recurrentes es sobre las supersticiones de los boxeadores. Ray Júnior lo es y mucho. «Antes de un combate siempre voy a visitar a la Virgen de Candelaria», confiesa. Luego, instantes antes de cada combate, se coloca estampitas de santos y vírgenes en el pantalón y en las botas. «Soy supersticioso. Mi madre me ha ido dando estas estampitas y siempre están conmigo». Pero más allá de la superstición está su hijo. «Es lo más grande en mi vida. Por eso llevo el nombre de Ibrahim tatuado en el pecho», reconoce. Un niño que con solo tres años ya tiene «sus guantes, su pantalón y sus botas». ¿Y sí no quiere ser boxeador como su padre y sus tíos? «Que sea lo que él quiera ser y si no quiere ser boxeador lo comprenderé. Lo que está claro es que yo no lo voy a forzar, como tampoco lo hicieron mis hermanos conmigo», dice. Zeben reconoce que toda su vida gira en torno a su familia y al boxeo, aunque se declara amante del motocross.
«No sé, nunca me ha gustado el fútbol y esas cosas. Como en mi casa siempre se respiró el ambiente del boxeo, pues será por eso. Tampoco me gusta mucho el kickboxing o el muay thai, que ahora están de moda. Voy a las veladas para ver si me puede servir de algo, pero yo prefiero el boxeo. De todas formas, también entiendo que a sus practicantes tampoco les guste el boxeo y sí lo que practican. Cada uno tiene sus gustos», manifiesta.

Hablando de boxeo, cada púgil tiene sus influencias, sus ídolos. Zeben tiene claro que los suyos son «Ray y Robinson García». No podía ser de otra forma. «Bueno, a nivel local están Miguel Velázquez y su sobrino Tamarán, porque mucha gente me habla de Sombrita, pero nunca lo llegué a ver boxear. A nivel nacional destacaría a Castillejo y a nivel mundial a Floyd Mayweather Júnior y Manny Pacquiao». Pero si hay un hombre al que le gustaría parecerse sobre un ring al campeón tinerfeña es «Sugar Ray Leonard. Era un boxeador total. Coincidió en una época con Thomas La Cobra Hearns y con Marvin Maravillas Hagler y protagonizaron combates históricos. Sugar Ray era la clase, la técnica, un boxeador grandioso».

El futuro del campeón de España del peso pluma todavía no está claro. «Quiero hacer una defensa del título en enero y febrero y lo más seguro es que sea fuera de Tenerife, porque organizar una velada aquí es cada vez más difícil», asegura. Aunque su sueño va más allá de nuestras fronteras. «Me gustaría que me nombraran aspirante oficial en el Campeonato de Europa de mi peso», señala.

Aunque la retirada queda muy lejos, Zeben García tiene claro que «mi vida es el boxeo. Me gustaría ser entrenador para enseñar todo lo que sé y todo lo que me han enseñado a mí». Así es el más joven de los hermanos García, una estirpe de campeones de España, a la que Ray Júnior quiere situar en una dimensión más grande.
http://www.laopinion.es/deportes/2010/12/27/campeon-llamado-ray-junior/321738.html

Daniel Romero

Daniel Romero apasionado de los deportes de contacto y fundador de SpaceBoxing.

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